Una de las preguntas que más nos hacen antes de empezar el tratamiento es esta. Y tiene sentido: querés saber en qué te estás metiendo antes de comprometerte.

La respuesta corta es: entre 8 y 10 sesiones para lograr una reducción significativa y duradera. Pero la respuesta más honesta es que depende de cada persona.

El vello tiene ciclos de crecimiento. No todos los vellos están activos al mismo tiempo, por eso el láser actúa sobre los que están en la fase correcta en cada sesión. Es un proceso progresivo — y eso es exactamente lo que lo hace efectivo a largo plazo.

 

Lo que sí podés esperar desde las primeras sesiones: menos vello, más fino, y una textura de piel diferente. Los cambios se van acumulando.